Al hilo del anterior artículo, hablare de algo que va muy unido en la educación de nuestros perros, si falla una de estas dos, AFECTO – IDENTIFICACIÓN tiene todas las papeletas de terminar en fracaso. La IDENTIFICACIÓN es muy necesaria a la hora de exigir tanto en perros de trabajo como de compañía.
Para que esta disciplina básica funcione, debe ser aceptada por el perro. De no ser así, si no la acepta, es posible que todo el afecto benéfico no solo se anule sino que se convierta en un efecto negativo.
¿Y qué hace falta para que el perro acepte la disciplina, para que acepte esa exigencia?. Hace falta que, de alguna manera, se encuentre identificado con su educador.
La identificación en el perro y en el ser humano, parece que funciona de forma similar. Aunque se trate de una majadería, si quien la suelta es una persona a quien yo admiro y respeto, o con la que yo me siento identificado, la acepto, la disculpo y quizás hasta me parezca bien lo que dice. Por el contrario, aunque diga la mayor verdad del mundo, no la aceptaré, o me costará mucho aceptarla, si la suelta un marginado, alguien muy diferente a mí, con quien no me identifico.








