El “Tejido neurológico” un factor determinante fundamental de la inteligencia es la herencia. Ahora bien, dependerá del ambiente el que ese potencial de inteligencia llegue a desarrollarse correctamente o no.
Este hecho no debe hacerte pensar que podemos intervenir en el desarrollo de la inteligencia hasta obtener perros superdotados.
La influencia negativa del ambiente puede originar resultados devastadores. Los ambientes poco propicios generan desarrollos de inteligencia deficientes. La deficiencia por ese motivo puede no tener límite.
Con carencias de agua, nutrientes y luz se obtienen plantas mal desarrolladas.
Sólo los ambientes propicios permiten el desarrollo de la inteligencia. Sin embargo, cuando se crea un ambiente especialmente adecuado para desarrollar la inteligencia del perro, se aprecian resultados excelentes, pero siempre dentro de unos límites.
Son tres los factores de intervención principales: la edad, el afecto y la estimulación.
La edad:
La intervención para el desarrollo de la inteligencia debe ser temprana porque la evolución de la inteligencia del perro es muy rápida. Deja de evolucionar, crecer, progresar muy pronto.
A partir de ese momento, aprenderá muchas nuevas cosas, cargará su “disco duro” de nuevas informaciones y por eso resultará más eficaz y sabio, pero no es más inteligente. Sabrá más y sabrá utilizar mejor la información que posee, pero siempre manejando el mismo “ordenador” con la misma potencia.
Hay otro motivo por el que interesa una estimulación precoz. El cachorro va escribiendo los primeros aprendizajes en su masa encefálica sin regatear espacio. Además utiliza las mejores zonas. Los aprendizajes que vengan más tarde, se encontrarán con las mejores zonas ocupadas.
¿ No te as parado a pensar como es posible que un niño pequeño aprenda tres idiomas a la vez sin aparente esfuerzo?. Fíjate lo que le cuesta adquirir esos tres idiomas a un adulto.
El adiestramiento clásico es un ejemplo claro de la búsqueda de las mejores hojas en blanco. Los adiestradores clásicos inundan el cerebro del cachorro con conocimientos útiles. Simultáneamente, lo protegen para que no adquieran conocimientos inútiles. Y por supuesto, evitan obsesivamente la adquisición de conocimientos que pudieran resultar perjudiciales.
El afecto:
Las carencias afectivas actúan como factor inhibidor del desarrollo de la inteligencia.
Esto no significa que cuanto más afecto, mejor desarrollo de la inteligencia. La relación entre afecto y desarrollo de inteligencia, se circunscribe a las carencias afectivas.
En estudios longitudinales practicados con humanos, se encontraron valores significativos entre los adultos criados en orfanatos en relación a los adultos criados en hogares afectuosos. Dentro de los orfanatos, se obtenían diferencias significativas en los niños que recibían más atenciones por favoritismo o por motivos de salud.
Parece ser que la inteligencia no favorece nada la resignación de los animales criados en regímenes de estabulación estricta para consumo de carne. Por eso la cría es separada de la madre en el momento del parto.
Además, el afecto es un factor generador de los lazos de la dependencia que unen al cachorro con su dueño. Esta clase de lazos son imprescindibles para que el perro adquiera aprendizajes de cierta complejidad. Los aprendizajes en edades tempranas son catalizadores de desarrollo de la inteligencia.
La estimulación:
En ámbitos caninos profesionales especializados se da por sentado el valor de la estimulación precoz.
En el adiestramiento clásico, como acabo de comentar, se satura el cerebro del cachorro con conocimientos prácticos a medida que va siendo capaz de adquirirlos.
Pero el motivo de la práctica no es tanto el desarrollo de la inteligencia como el de la super-especialización.
En realidad no importa que sea inteligente, la inteligencia ya la pondrá el conductor, lo importante es que dedique toda su inteligencia que se pretende.
El sistema es válido cuando se trata de adiestrar para actividades simples, con pocas posibilidades de variación. Sirva como ejemplo el perro dedicado a defensa y ataque.
Pero es poco interesante cuando las variables pueden resultar imprevisibles, como en el caso del perro lazarillo que guía a su dueño a través de un medio complejo y cambiante.
En este caso, el desarrollo de la inteligencia es prioritario sobre cualquier otro. Por eso, tras una primera selección temprana, se confía el cachorrito a una familia también seleccionada, que garantice que el cachorro va a recibir:
-suficiente afecto
Indudablemente más que el que pueda recibir de un adiestrador profesional ocupado de varios perros.
-estimulación quizás anárquica, pero continua que además le va a introducir en la sociedad humana desde pequeñito.
Luego alguien vendrá a por el. Si logró ser inteligente y se adaptó bien a la sociedad de los humanos, le adiestran para que se haga un profesional.
La vida en la sociedad de los humanos, cuando los perros no están aparcados en el jardín o cuando no están haciendo de gatos en el interior del hogar, puede resultar un magnifico estimulador de la inteligencia, sobre todo cuando los propietarios han sido informados sobre el valor de la estimulación.
La sociedad humana significa un medio extraño para este lobezno traído a la urbe. Los medios extraños, en sí mismo, resultan altamente estimuladores.
Ruido, colores, semáforos, gritos, risas, enfados, perros amenazadores, perros juguetones, ancianos cariñosos, mangueras, ancianos malhumorados, taxis, trenes, aviones, el soplete del fontanero, la taladradora del instalador del aire acondicionado, la vibración del tablero de baloncesto que asusta un poco, el cristal del horno que quema la trufa, lo olores que salen de la nevera, los ronquidos del dueño, los olores de los felpudos, asomado a la ventanilla con las orejas al viento y la nariz plena, la televisión, la catalítica, la aspiradora, la textura de los suelos y un etcétera infinito.
Y para terminar quiero recordar que los juguetes educativos son un medio específicos de estimulación temprana.








