EL AFECTO.

Published by mayoralcan on noviembre 10th, 2011 - in Adiestramiento y educacion

Hoy  hablaré del AFECTO un error muy común en las familias con perros. A parte de no haber un acuerdo entre miembro de la familia no suelen adminitrar la cantidad necesaria de afecto y generan perros posesivos, caprichosos y pasotas.

El afecto, bien sea amor u odio, casi siempre es fruto de alguna forma, tal vez muy velada, pero de alguna forma de dependencia. Espera. No cerrarse en banda. No negar lo que acabáis de leer hasta que me explique.

¿Pero la dependencia no es mala? ¡NO!. El exceso de dependencia es perjudicial, pero la dependencia como concepto abstracto, no. Todos dependemos de todo y de todos en alguna medida. Eso es lo importante: LA MEDIDA. Porque en función de esa medida, la dependencia puede resultar perjudicial o incluso puede resultar positiva. Fíjate si puede resultar positiva que incluso sirve para aprender a amar.

La dependencia se origina resolviendo necesidades.

-creamos dependencia.

-creamos la identificación.

Esto propicia la aceptación de la disciplina y del resto del proceso del aprendizaje, porque el amor y la identificación son grandes estímulos para la imitación de modelos.

Por eso, cuando trabajo con perros de utilidad, cualquiera que sea su especialidad (rescáte, rastros..etc etc) y quiero que el animal acepte mi disciplina, suelo pedir que nos dejen solos, que no intervenga nadie, y que yo resuelva sus necesidades: “yo le daré de comer”, “yo le daré cariño”, “yo le sacaré a correr”, “yo curare sus heridas”. “Busco que dependa de mí, para que se encariñe conmigo, para que se identifique y admita mi disciplina y valore el estímulo de mis caricia”.

La resolución de necesidades lleva a la generación espontánea de la dependencia y, vaya usted a saber a través de que diabólico mecanismo, a la generación del amor.

“Imagina que te he privado de todo. Te he secuestrado. Te he privado de libertad y ya no tienes nada, ni siquiera te he dejado la esperanza de volver a verte en los ojos de tu familia. Eres pura necesidad…

Y ahora, comienzo a resolver tus necesidades. Después, poco a poco, día a día, mes tras mes, te voy devolviendo a la vida, a la ilusión. Será cuestión de psicologías y de circunstancias, pero terminarás amándome”.

En efecto, me estoy refiriendo al síndrome de Estocolmo. Difícil de entender, incluso difícil de aceptar, pero cierto.

El dueño responsable es como una madre responsable que resuelve necesidades para generar dependencia. Lo hace intencionadamente. Sabe que de esta manera generará amor, e identificación. Resuelve y provoca dependencia sin miedos, porque sabe que le amor generado le servirá para dos cosas: para disfrutarlo y para educar a su hijo.

¡Jamás será utilizada para reblandecer o inutilizar al niño!.

La abuela típica no, y que me perdonen las abuelas excelentes. La abuela no se complica la poca vida que le queda. Al nieto que lo eduquen, que lo trabajen sus padres.

Ella a disfrutar del amor del nieto. Resuelve necesidades, genera dependencia, genera amor, resuelve más necesidades, y así sucesivamente cierra el círculo enviciándolo.

Los dueños generadores de exceso de dependencia son como las abuelas típicas. Tienen un pobre concepto de amor. Consideran que sirve solamente para satisfacción o el placer. Se dedican a lo fácil, a lo cómodo, a fomentarlo, sin hacerlo útil, sin permitir que genere desarrollo, aprendizaje, madurez.

Impidiéndole que haga lo que le viene en gana en cada momento, le irá enseñando a inhibirse, a seleccionar estímulos y respuestas, le irá enseñando, en definitiva a centrarse y a atender.

Fotos: tejedorpublicitario.com

 

 

 

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