LA DEPENDENCIA.

Published by mayoralcan on octubre 5th, 2011 - in Adiestramiento y educacion

Hoy os hablare sobre la dependencia y quizás me expanda con varios artículos más sobre este tema. Para mi personalmente es muy triste ver como propietarios fomentan el exceso de dependencia en sus perros, creando perros poco sociales, miedosos o perros pocos autosuficientes, llegando a ser infelices y en muchos casos sacrificados.

El cachorro es dependiente absolutamente. Necesita serlo para sobrevivir, aprender, y también para aprender a amar.

Reflexionar sobre esto que acabáis de leer. La dependencia es un mecanismo básico puesto por la naturaleza, del que depende todo el desarrollo del cachorro. Es imprescindible para la vida. Bien construida, es una bendición.

El adulto es independiente. El proceso desde la dependencia infantil hasta la independencia del adulto, resulta especialmente trascendente porque de él depende que se genere o, un ser que afronte la existencia con autonomía o, un ser con un personalidad dependiente.

Hay dos puntos principales de reflexión:

El adulto es independiente. Nadie es del todo independiente. De hecho, somos más dependientes de lo que imaginamos. Pero en el perro adulto, la adquisición entre dependencia y su independencia es muy peliaguda, porque se trata de un animal doméstico, hecho por el hombre para que dependa de él.

Domesticar quiere decir “traer a casa”. El perro fue traído a la casa del amo para trabajar a cambio de que éste resolviese la vida. Necesariamente, desde una perspectiva canina, resulta un hecho constatable que hay perros muy independientes, caso salvajes, que rozan lo limites mínimos de la domesticación, y que hay perros, por el contrario, adecuadamente dependientes del hombre o otros perros.

La otra cuestión se refiere a la personalidad dependiente.

A veces el hombre se equivoca a la hora de ofrecer su afecto al perro, y provoca un exceso de dependencia. Otras veces el hombre provoca el exceso de dependencia para explotar más fácilmente al animal.

Sea por el motivo que sea, cuando se genera en el perro un exceso de dependencia y no se soluciona antes de que sea plenamente adulto, se constituirá una personalidad dependiente. Y eso prácticamente no tiene remedio.

Según las circunstancias, es posible que esta grave tara pase inadvertida durante toda su vida. Una persona excesivamente dependiente puede ocultar su trastorno tras un cónyuge, que tomas las decisiones difíciles y tira toda su vida del carro de la pareja como un buey o como una burra; o bajo una jerarquía eclesiástica o militar, limitándose a obedecer a los que mandan. Un perro excesivamente dependiente, lo tiene todavía más fácil, porque a nadie le extraña un inútil que sólo sirve para ir en brazos o para desgastar un cojín ante el televisor.

El problemas surge cuando fallece el dueño y nadie quiere hacerse cargo de el o, como está ocurriendo cada vez con mayor frecuencia, el animal excesivamente dependiente termina hartando tanto a sus dueños, que lo abandonan. Precisamente ellos, que fueron los que propiciaron el trastorno.

A un hijo, al igual que a un cachorro, se le incapacita con este trastorno a base de afecto. Antes, ahora no sabemos que hacen los padres en esta situación, cuando el hijo se convertía en una carga para toda la vida, los padres procuraban casarlos bien o colocarlos en un ministerio. A un perro con una personalidad dependiente, se le abandona o se le “eutanasia”.

Cuando un exceso de dependencia se consolida es una personalidad dependiente, el animal vive en situación de riesgo grave, de perder su asiento en el planeta.

Cuando veo a propietarios que comienzan a construir una personalidad dependiente en su cachorro, me siento muy indignado.

También me indigno cuando veo diagnosticadores que se centran en el trastornito de la ansiedad por separación, en la mancha de la piel, no se enteran que eso no es mas que una luz de alerta del cáncer, de la personalidad dependiente que se esta montando.

La dependencia posee tres características básicas.

-Dependencia es sinónimo de pasividad.

El dependiente adopta actitudes pasivas ante la dificultad, esperan a que se las resuelvan o esperan a que le obliguen a resolverlas.

-Ansiedad especial.

El dependiente, mientras no haya problemas, parece muy ajustado. Incluso puede ir “de chulo” cuando se siente protegido. Pero ante la dificultad, se hunde y reacciona con un descontrol y una ansiedad exagerada, que dan lástima.

Las manifestaciones de esta ansiedad exagerada suelen resultar fácilmente identificables, porque gimotea y recuerdan al comportamiento de los cachorritos (poca madurez emocional).

-Minusvalía.

El dependiente busca en exceso de satisfacción a los motivos de dependencia, estableciendo relaciones dependientes y dirigiendo su atención a fortalecerlas en lugar de a la resolución de los acontecimientos.

Como as leído hace un momento, el dependiente ante el problema se para y, muchísimas veces, obliga a los demás a que le resuelvan los problemas o a que tomen las decisiones por él. Así, los demás cada vez son mas capaces, y él cada vez más inútil. Con el transcurso del tiempo su utilidad se convierte en una auténtica minusvalía.

Si resolvemos algo que el cachorrito podría resolver por él mismo ¿Qué estamos haciendo?.

-Aumentar su inseguridad sobre su propia valía para resolver el acontecimiento.

-Se gratifica la comodidad. Se vuelve más cómodo.

-Lo logrado, aunque no sea merito del perrillo, y el agradecimiento del animal incentivan la actitud resolutiva y protectora del propietario.

-Se crearan perros cada vez menos útiles.

 

 

 

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