En este artículo hablaré y profundizaré un poco sobre los límites que aconsejo y que debemos interponer a nuestros perros en la educación de primer nivel.
Limites exteriores:
El jardín debe de ser ante todo seguro. Las fugas son peligrosas para el perro y para los viandantes y automovilistas. No se debe perder el tiempo castigando al perro por escaparse, ni con terapias que raramente funcionan.
Se debe limitar consistentemente las fugas del animal, poniendo unos límites consistentes a la finca. Deja resuelta perfectamente esta cuestión con el animal.
IMPORTANTE:
El valor de un buen cerramiento convencional es incuestionable. Genera mucha seguridad pero poco autocontrol. Los sistemas de contención eléctricos son más inseguros, pero resultan generadores de autocontrol. La combinación de los dos sistemas es muy provechosa.
El jardín además debe resultar educativo.
La seguridad de los límites externos del jardín puede provocar un efecto negativo en el cachorro. Puede traducirse en actitudes hostiles hacia los transeúntes, perros, vehículos, etc.
Antes este efecto, el propietario debe adoptar una decisión responsable. O la impide o la permite para que el perro contribuya a la seguridad de la casa. En tal caso, el efecto “vaya” seguirá un proceso psicológico que debe de ser controlado porque puede tener consecuencias en la educación de la agresividad del perro.
Si hay otros perros, se debe poner límite a las posibles peleas desde el primer momento. Esas peleas que mañana pueden llegar a ser un problema de agresividad, hoy son una bendición, porque sirven como medio para enseñar al perro a autocontrolar su incipiente agresividad.
En el jardín debe haber juguetes y otros objetos para jugar.
El propietario debe de invertir algunos ratos enseñándole al perro a respetar los bienes y las zonas del jardín que deben ser respetados. En los momentos en los que el propietario no esté presente, esos bienes y zonas deben permanecer delimitados e inaccesibles a las travesuras del perro. Según vaya madurando, el cachorro irá aprendiendo a hacer un uso correcto del jardín y sus enseres. El jardín se habrá convertido en un lugar de esparcimiento y autocontrol.
Los limites durante los paseos:
Es fundamental que el cachorro salga y se relacione socialmente. Pero que tenga muy clara esta cuestión, la calle es un medio infinito de aprendizajes y de educación, si el animal posee una llama firme. Por el contrario, la calle es una fuente de peligros y problemas, si el perro no acude a la llamada.
Por eso, a medida que la maduración del sistema nervioso del cachorro lo vaya permitiendo, lo que aconsejo constantemente es sembrar en el una llamada firme.
Así estará el limite del alejamiento o de la primera llamada, en la calle lo básico es conseguir que el perro acuda a la llamada “siempre y a la primera”.
Cuando el perro tenga madurez para adquirir esta disciplina enséñale a trabajar la llamada. Asegúrate de que consigue una llamada suficientemente firme. Así de sencillo, tu perro aprenderá a comportarse adecuadamente en la sociedad de los humanos si les permites o le obligas a comportase de esa manera. Del mismo modo, no adquirirá conductas inadecuadas, si impides que las practique.
A cierta edad, cuando llamas a cualquier cachorro para que entre en su perrera, se niega, se aleja y se sentará a mirarte.
¿Qué hacer? ¿ llamarle rápidamente , echarle una bronca, pegarle o castigarle para que aprenda? ¡NO!.
¿El que deber de hacer?..Entrar, pues, pon limites a su desobediencia y actúa.
Por tanto, no le riñas, ni siquiera le digas nada. ¡ lo coges y lo metes!. Tranquilo la habituación trabajara a tu favor rápidamente. Al cabo de unos días, observaras que si le llamas, entrará por si solo.
¿Ves? hablándole al perro o con broncas y castigos complicas lo más sencillo. Te mareas tú y le mareas a él.
Limitaciones interiores:
El perro viviendo en casa, debe de estar en el salón desde el primer momento, es importante el orden y los horarios: comidas, sueño, salidas, higiene, etc etc. Habitúalo a la correa. La correa es un instrumento para evitar accidentes y para evitar molestar a los demás.
Enséñale a impedir que coja el vicio de tirar de la correa, a evitar peligros saliendo hacia delante, nunca tirando hacia atrás. Enséñale a no hacer de la correa un medio de protección para cobardes y retadores.
También para limitar la deambulación suelo aconsejar la “jaula educativa” (una herramienta muy interesante). Los cachorros descontrolados tienden a deambular por la vivienda tan disperso como un niño de dos años, pero con uñas y dientes. Muerde las zapatillas, rasga las cortinas, rompe todo lo que pilla y hace “caca” o “pis” donde le viene en gana. ¡ eso no puede ser! Eso no es bueno ni para el, ni para la familia. Él, como cachorro humano, debe aprender a vivir desde siempre con límites.
Sus límites le proporcionarán seguridad, perfeccionarán su atención, también la percepción y acelerará los aprendizajes. El cachorro, igual que un niño, debe estar siempre bajo control. Jugando, descubriendo y aprendiendo, pero siempre bajo control.
“Cómprale una jaula grande para guardarlo cuando no lo puedas controlar. Allá desarrollará algo que le resultará imprescindible el día de mañana para el autocontrol de su agresividad, de su ansiedad y para la convivencia en la sociedad humana. Capacidad de resistencia al aburrimiento. Su hijo adquiere esto mismo y de la misma manera en el colegio, desde primer día del jardín de infancia”.
“Cuando este fuera de la jaula, debe permanecer siempre bajo control, permítale que se desenvuelva con libertad. Permítele todo, menos lo que no debe de hacer. No le regañe ni le castigues, porque no será necesario. Sencillamente, limítese a impedir que haga lo que no debe de hacer”.
A algunas personas les abruma la idea de la jaula, hasta que comprenden que no se pretende es que el perro no tenga la oportunidad de practicar conductas indeseables.
Pronto sentirá la jaula como su habitación, e incluso se introducirá voluntariamente en ella cuando esté cansado o soplen vientos de tormenta familiar. Será su casa, su refugio.
Conviene que sea plegable, facilita los viajes. Muchos hoteles aceptan perros con jaulas, aunque esté fuera de casa, el dormirá a piernas sueltas en refugio plegable.
-Al limitar la deambulación , se facilita enormemente:
-la seguridad objetiva del cachorro, evitando accidentes domésticos.
-la educación de la vejiga y los esfínteres.
-que se habitúe a la monotonía y al aburrimiento.
-que el cachorro vaya practicando las normas de disciplina que has seleccionado para él.
-que el pequeño logre una sensación de seguridad, de cara a quedarse sólo, soportar tormentas, etc, etc.
Limitar los ladridos:
Enseña a controlar los ladridos de su perro, la limitación al ladrido es uno de los límites que más autocontrol de índole general provoca en el perro:
-obliga al autocontrol emocional.
-obliga a resolver de forma no agresiva lo que iva a resolver agresivamente.
-facilita la aproximación a otros perros.
-favorece el ingenio del mudo.
Con límites inteligentes, firmes y flexibles educar es muy fácil. Sin ellos, todo se reduce a un recetario de premios y castigos mucho más aparente que efectivo.
Fotos: tejedorpublicitario.com








