Siguiendo al hilo de los dos anteriores artículos (EL FUTURO DEL CRIADOR, EL PERRO DE UTILIDAD DE COMPAÑIA) Y (EL FUTURO QUE SE AVECINA I), terminare esta reflexión con esta última parte.
Relativizar los requisitos que manifiesta el comprador. Atenderlos, responder a ellos con honradez, pero no perder nunca la perspectiva de que el futuro propietario no sabe expresar sus principales requisitos.
Como la mayoría de los compradores de mascotas inexperto, sólo propone dos requisitos explícitos: la salud y el pedigrí o la raza. El futuro propietario solicita un cachorro sano. Es difícil que llegue más allá. No es probable que se interese por las medidas adoptadas por el criador para el control de las enfermedades o taras de transmisión genética.
Y el perro también debe tener pedigrí. Pero, el pedigrí en manos del novato se desvirtúa. Este registro documental de emparejamientos para el control selectivo, se convierte en un certificado de garantía de alguna supuesta clase de calidad. Aunque tal vez al futuro propietario le baste con que el cachorrito sea “de raza”. Pero este término para él es solo una expresión de marca. Al propietario común de las razas le interesan los tamaños, los pelos, los colores y, tal vez, una tarjeta con la historia laboral o funcional de los antepasados de su perro.
El criador que, como es habitual, se limita a dar respuesta a estos requisitos, no está entendiendo nada, porque lo importante no es lo que el cliente pide, sino lo que necesita realmente. El futuro propietario pide un olivo cuando, en realidad, lo que pretende es un bonsái de olivo. Si le damos un olivo “entero”, cuando comience a manifestarse plenamente, se sentirá desbordado y lo eliminará.
Introducir en los criterios de selección, preferentemente, el control de los aspectos genéticos favorecedores del desarrollo de la conducta agresiva y de alta excitabilidad. Este es el requisito fundamental para el animal de utilidad de compañía. Los criadores serios de los países desarrollados lo entendieron hace tiempo y aprovechan toda ocasión para manifestarlo.
Tras una cría de calidad responsable nunca hay un profesional en el estricto sentido del término. Siempre hay un amateur, término que en traducción literal significa amador. Los amadores de la raza suelen ser pequeños criadores “de jardín”, Algunos llegan a hacerse con unas instalaciones de cierta magnitud, aunque siempre anteponiendo su cualidad de especialista, de amador de una raza, a todo lo demás.
El futuro requiere un cambio de mentalidades y actitudes no sólo en los buenos criadores, sino también en los más conservadores. El cambio sólo es posible desde los club de raza.
Los club activos, cuando se han propuesto eliminar una característica no deseada en sus razas, han mentalizado, han formado y han controlado hasta conseguirlo. Ahora deben mentalizar a sus socios sobre la importancia de considerar al perro “de compañía” como un perro de utilidad. De una utilidad cargada de exigencias y responsabilidades. Es tiempo de mentalización, de formación y de control.
La reproducción responsable es el primer paso para ayudar al perro de utilidad de compañía a encontrar un lugar en la sociedad de los humanos. El siguiente es su educación.
Fotos: tejedorpublicitario.com








