¿Quién hace al cachorro? ¿Quién hace a un niño? Su padre y su madre ¡Ni hablar!. Un cachorro y un niño constituyen unidades vitales tan complejas que es impensable que nadie sea capaz de hacerlas. ¡Ni la uña de un dedo, ni un simple pelo!
¿Imaginas semejante complejidad en nuestras manos? Aunque nos diesen las piezas preparadas para, simplemente ensamblarlas, ¿cuántos criadores sabrían ubicar el hígado en su sitio, cuantos huesos, cuántas vísceras sobrarían?
Y sin embargo decimos: Vamos a hacer un hijo, Te voy a hacer el cachorro que estas buscando. No son sólo maneras de hablar. Ocurre que padecemos una querencia a creer que, porque hemos inventado el “el pelargón” hemos inventado la leche y el crecimiento.
Y le damos un biberón y sentimos que nosotros estamos haciendo crecer al cachorro o al niño. ¡Que estupidez! .
¿Quién hace al cachorro? ¡La naturaleza! Nosotros sólo somos simples lanzadores y alimentadores de procesos complejos que manejamos a duras penas sin llegar a entenderlos.
En el fondo, todo esto parece una obviedad. Al menos los padres se llaman padres, los médicos se llaman médicos y los veterinarios, veterinarios. A nadie se le ocurre llamarles ni “creadores ni crecedores”.
¿Quién educa? Esta es la cuestión, aparentemente obvia, es la madre de casi todos lo errores educativos, porque la respuesta parece incuestionable: educa el educador.
¡Y esto es un gran disparate! A partir del cual, a poner premios, castigos…etc, etc. Y todo de oído. Siguiendo teorías o incluso sin ellas. Tal vez, con un libro…¡Educar: una aventura maravillosa!.
La educación de un perro, como la de un niño, posee una complejidad que para nosotros resulta tan inalcanzable como la creación física o el crecimiento corporal.
La educación va mucho mas allá de lo que se aprende o se deja de aprender. Mediante la educación se crea y desarrolla la psicología del individuo. Mediante los procesos educativos se potencian o se bloquean las predeterminaciones genéticas.
La felicidad o la desdicha, la libertad interna o la esclavitud, la realización o la inutilidad estéril son frutos finales de la educación.
Entonces, ¿Quién educa? La respuesta es evidente, educa la naturaleza en forma de “medio”. Educa el medio”. Si quieres verlo de otra manera, se educa el mismo sujeto interrelacionándose con el “medio”.
¿ Quien educa al lobo en su avita? ¡Nadie!.. los a educa en éste o aquel sentido. De hecho, nadie los ha educado. Ellos se han educado solos, interrelacionándose con el ambiente. Nunca nadie ni nada ha administrado ni un solo premio ni un solo castigo.
El gran factor educativo, el medio, los ha educado con sus dos grandes instrumentos:
- El medio ha dictado unos “ límites”, unas reglas de juego para vivir.
- El medio “ha sido absolutamente constante”, No a retirado los limites ni un solo instante.
Piensa ahora un momento en la educación de la mayoría de nuestros perros de compañía. Sin limites adecuados o con limites arbitrarios e inconcientes. Si quieres un caso extremo, piensa en el perro abandonado en el jardín. El medio es un disparate y la intervención de los dueños suele ser ignorante hasta la ceguera.
La educación tiene dos niveles, para mi son importante separar cada uno y explicarlo para asentar las bases de la educación de nuestros perros de compañía.
Nivel primario: El único objetivo de este nivel primario consiste en ofrecerle al cachorrito un medio adecuado para que se desarrolle psicológicamente y vaya adaptándose a la clase de vida que le espera.
Tu misión consistirá en lo siguiente puntos:
-Que el perro disponga de un medio físico correcto donde pueda desarrollarse psicológicamente.
-Reciba el afecto necesario y adecuado a su desarrollo.
-Reciba la disciplina necesaria para su desarrollo.
-Adquiera las destrezas necesarias para la convivencia familiar.
-Adquiera las destrezas sociales necesarias para la convivencia fuera de casa.
Este nivel primario es el más importante porque, si se ejecuta correctamente, generará un perro estable, equilibrado y que “sabe estar en cualquier parte”.
Probablemente este perro no necesitará nunca un nivel de educación secundario, porque es improbable que muestre problemas de agresividad, de dependencia excesiva, de miedos o descontrol emocional. Incluso, una buena educación primaria impedirá que afloren a la conducta trastornos de personalidad trasmitidos genéticamente. Quizás resulte imposible que esta clase de querencias de origen genético pasen desapercibidas, pero es improbable que se manifiesten con la entidad el deterioro de un trastorno.
Nivel secundario: Este nivel se aplica a aquellos animales que padecen trastornos clínicos por ausencia o defectos educativos del nivel primario.
Ejemplo: este perro presenta una fuerte motivación hostil. Este perro es tan tímido que no hay manera de sacarlo al parque. Este perro tiene miedo de todo. Este perro es tan dependiente que ya no hay quien lo aguante.
Si hubiese dispuesto de un nivel educativo primario correcto, este problema se habría evitado. Como no hubo nivel primario o se hicieron muy mal las cosas, ahora necesitamos una educación especial.
El nivel primario es general y lo que se hace con todo los perros se parece mucho. Por el contrario el nivel secundario es absolutamente particular, es compensatorio y se enfoca según el trastorno a tratar.
En el nivel secundario lo educativo y lo clínico resultan inseparables. Nadie que carezca de formación podrá abordar la educación de este nivel.
IMPORTANTE: No debes limitar tu intervención educativa-terapéutica al trastorno que padece el animal. Deberás abordar también todas las carencias o errores de su educación primaria. De lo contrario, nada quedará amarrado y encontrarás con recidivas que pueden conducirte al fracaso.
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